ARTÍCULO: "Historia de la Cofradía de Cabra"

La devoción de Cabra a la Virgen de la Cabeza cuenta con más de cuatro siglos y medio de historia. Un hecho demostrado que nunca ha entrado en conflicto con el cariño egabrense a su Virgen de la Sierra, patrona principal y faro espiritual desde su privilegiada ermita en el lugar más alto del monte de Simblia. Hay, además, una circunstancia que une a estas dos cofradías en Cabra: el momento de su erección.Aunque la devoción a la Virgen de la Sierra era anterior en varios siglos, fue precisamente en el año 1559 cuando se iniciaron los trámites para la fundación de estas dos cofradías egabrenses, siendo vicario don Diego Fernández del Pozo. De ahí que ambas fueran visitadas por primera vez, en el verano de 1560, por la autoridad eclesiástica provincial.

La cofradía de la Virgen de la Cabeza de Cabra fue establecida en la ermita de San Marcos, bajo la jurisdicción de la iglesia parroquial de la Asunción y Ángeles y fue visitada el día 12 de agosto de 1560 por el licenciado don Andrés de Argumanes, Visitador General de la diócesis, que regía don Diego de Alava y Esquivel . La ermita se encontraba situada en un llano a la salida de la población, junto al camino viejo de Priego. Cerca de la ermita había un nacimiento de agua, de aceptadas propiedades curativas, que pronto empezaría a conocerse como el Pilar de San Marcos y que todavía se conserva en la actualidad. Las Ordenanzas de la cofradía de la Virgen de la Cabeza de Cabra se redactaron en el año 1559, pero no fueron aprobadas hasta el día 19 de julio de 1580, por el obispo fray Martín Fernández de Córdoba y Mendoza . Cuando, en el año 1563, hace visita pastoral el Dr. Domingo de Lezo, el Prioste o Hermano Mayor de la cofradía de la Virgen de la Cabeza era Martín de Flores. Seis años más tarde, la cofradía no tiene rentas fijas y sale adelante con las limosnas de los fieles. Su Hermano Mayor era por entonces Diego Ximénez de Flores. En 1572 se toman cuentas a su Prioste Baltasar de Baeza. Ese año la cofradía aparece separada de la de San Marcos, cuyo Hermano Mayor era Antón de Castro, que había sustituido el año anterior a Bartolomé Gómez Adramí .

Hacia el año 1613 era hermano mayor de la cofradía Benito de Córdoba quien, en el mes de abril de ese año, hace una petición al Cabildo local en nombre de la hermandad y "pide que por quanto ellos hacen su fiesta el segundo día de Pasqua...y para ello hacen compañía de soldados, y así le piden que el Cabildo nombre oficiales que rijan y gobiernen la gente que saliere en la compañía. Y vista se acordó que nombraban y nombraron los oficiales. A don Juan Andrea de Negro, Alguacil Mayor, por capitán; a don Gerónimo de Cea, regidor, por alférez, y a Cristóbal de Osuna por sargento" . Estos soldados acompañaban a la Virgen en la procesión y disparaban sus escopetas al paso de la imagen. Benito de Córdoba era arrendador del impuesto de veintena en Cabra hacia el año 1636.

Precisamente la bandera de esta compañía de soldados de la Virgen de la Cabeza serviría para una leva de cien soldados del sur de Córdoba, reclutada para acudir en socorro de la plaza de Ceuta en el verano de 1625, como resultado de la escaramuza con el ejército inglés en aguas de Gibraltar. Así, en el acta del último Cabildo de noviembre de ese mismo año, aparece el acuerdo de que "la bandera que se tomó prestada de la cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza y se entregó a don Matheo Toledano se vuelva a Francisco Lucas de Morales y que la caja que compró el Concejo se entregue a Alonso Ximénez, mayordomo". En el acta capitular del día 27 de febrero de 1622 consta una petición del hermano mayor de la cofradía, que se apellidaba Delgado y la concesión de la misma, aunque no se indica su contenido.En el año 1623 se labró una capilla a la Virgen de la Cabeza en la iglesia del convento de Santo Domingo. Miguel Sánchez Villodres y su esposa doña Beatriz Fajardo otorgaron testamento el día 30 de agosto de ese año ante el escribano Pedro de Rivera Morcillo, fundando una Memoria y disponiendo que el coste de la capilla se pagase con sus bienes. Miguel Sánchez Villodres era maestro de albañil y durante varios años desempeñó el cargo de alarife del Concejo egabrense .

La capilla tenía un airoso retablo de columnas, con altar, nicho y tarima, todo de jaspe rojo y negro. Durante casi tres siglos y medio la capilla lindó con el altar mayor, en el lado del Evangelio. La presidía una imagen renacentista, en madera policromada, de la Virgen titular. En la reforma del templo llevada a cabo en el año 1970, el retablo de jaspe se trasladó a la entrada de la iglesia y hoy lo ocupa la imagen de la Virgen del Rosario. La talla de la Virgen de la Cabeza, que ha sufrido una desafortunada restauración en su parte superior, conserva todavía la mayor parte de la policromía original y preside hoy el retablo de pinturas de San Juan Evangelista, obra del cordobés Baltasar del Águila, de mediados del siglo XVI.La cofradía empieza pronto a tener algunas propiedades y rentas, especialmente en la primera mitad del siglo XVII. Sirva como ejemplo de ello la escritura de obligación que firma con la misma Pedro de Escobar, en el año 1630, ante el escribano egabrense Luis Fernández Martínez .

En el acta capitular del día 7 de enero de 1662, se recoge una petición de Juan del Castillo Escavias, hermano mayor de la cofradía, en la que pide como limosna una haza de tierra de la dehesa de la Sierra para poder labrarla sin pagar renta y así poder ayudar a la obra que es necesaria en la ermita de San Marcos, donde seguía radicando la hermandad .

A principios del siglo XVIII la ermita de San Marcos, junto al camino viejo de Priego, está prácticamente en ruinas y la cofradía de la Virgen de la Cabeza tiene problemas económicos y de organización. En un Memorial que presenta el escultor José Ximénez de Valenzuela al obispo D. Marcelino Siuri y Navarro, el día 11 de febrero de 1729, se indica que en el año 1716, don Jerónimo Hinojosa, hermano mayor de la cofradía de la Virgen de la Cabeza le había pedido el solar de las casas de sus suegros, al comienzo de la calle del Granadal, para edificar una ermita, ya que la de San Marcos estaba arruinada .

El obispo había autorizado la obra por Decreto de fecha 27 de abril de 1720. En esa confianza, Ximénez de Valenzuela había empezado la construcción de la nueva ermita a su costa. Al cabo de cierto tiempo llega a su conocimiento que el nuevo hermano mayor de la cofradía ha decidido hacer una nueva ermita junto a la arruinada, lindante con el nuevo Camino Real de Priego e inicia un pleito para que se obligue a la cofradía a cumplir el compromiso y pagar el gasto ya realizado. Al no conseguirlo, decide finalizar la obra y establecer en ella una cofradía nueva, con el título de Nuestra Señora de la Aurora. Buscando una salida a la crisis del momento y resuelto el pleito con Ximénez de Valenzuela, el día 24 de agosto de 1728, siendo hermano mayor Pedro de Zafra y Avila, se reforman las Constituciones de la cofradía de la Virgen de la Cabeza. En el preámbulo se dice que "por el transcurso del tiempo y calamidades que se han padecido y padecen, ha decaído la dicha hermandad, entibiándose la devoción, pues, por haber venido a inopia los cofrades y haber quedado muy pocos, por este motivo y el intentar excitar la devoción en los fieles para que acudan a servir a nuestra Señora de la Cabeza, convocándolos a tan santo fin por medios más suaves, reconociendo que algunas de las dichas ordenanzas no están en uso y otras están excesivas y no se puede cumplir con ellas, hemos intentado reformarlas".

El criterio fundamental ahora será el de economía en los gastos, justificado por el enorme desembolso que va a suponer la edificación de la nueva ermita. Se reitera el compromiso de defender la Concepción Purísima de la Virgen y se mantienen las dos fiestas principales de la hermandad, una de las cuales era asistir el día 8 de septiembre a la ermita de la Virgen de la Sierra, patrona de Cabra, instalando allí la tienda de la cofradía, con sus pendones. Los hermanos de la Virgen de la Cabeza acudían a ella con sus roquetes y demás insignias características de la cofradía. La fiesta principal era, por supuesto, el desplazamiento anual al santuario de la Virgen de la Cabeza, en Andújar, con ocasión de su festividad.

La cofradía sigue recibiendo donativos de los devotos. Así, en el año 1735, la hermandad se persona como parte interesada en la partición de bienes de Juana de Navas Serrano, mujer de Juan Pérez de Contreras, ante la Justicia local y el escribano Plácido García Montero .Pero los problemas económicos continúan y a finales del año 1740, ante el escribano Plácido García Montero, Jerónimo de Priego y Osuna, hermano mayor de la cofradía, hace entrega de los papeles de la misma al santero de San Marcos, Juan Rodríguez. Las últimas cuentas que se conservan de la cofradía son del año 1795, siendo vicario don Cristóbal de Agrela y Zafra. La ermita de San Marcos y de la Virgen de la Cabeza apenas tiene vida a lo largo del siglo XIX. Por un expediente que se conserva en el archivo histórico del Ayuntamiento, hemos podido conocer algunos detalles de sus últimos días . El día 8 de enero de 1842, el presbítero don José Campisano, Mayordomo y Administrador de dicha ermita, dirige un escrito al Ayuntamiento egabrense, solicitando se le venda a censo reservativo un terreno baldío que había a espaldas de la ermita y en el que el clérigo había formado unas eras empedradas. Una comisión se traslada a dicho lugar para medir y valorar la parcela. La descripción que se hace es muy interesante, puesto que señala el lugar exacto en que se elevaba la ermita. El terrero se encuentra “en el llano llamado de San Marcos y Fuente del Río, de este término, distante una cuarta de legua, lindando por oriente con el arroyo del camino de Priego y fuente de la Teja; por el sur con la vereda que pasa por el Cerro... de la Fuente del partido, camino de ella y entrada para el Martinete; al poniente, por un ángulo agudo con los susodichos caminos y separación del de Priego, y al norte con el camino que de esta Villa conduce a la de Priego”. Ocupa un total de trece celemines y medio de tierra sin cultivar. Se trata, por tanto, del terreno existente entre el camino viejo de Priego y la actual carretera de la Fuente del Río. El llamado Pilar de San Marcos se encontraba, sin embargo, más a la izquierda, prácticamente debajo de lo que luego sería la estación de ferrocarril.

Durante los trámites de la subasta, en los primeros días del año 1844, la ermita se arruina definitivamente, trasladándose la imagen titular de San Marcos a la ermita de la Soledad. No hay noticias del destino final de la imagen primitiva de la Virgen de la Cabeza, distinta de la que colocó Miguel Sánchez Villodres en la capilla de la iglesia del convento de dominicos. La subasta pública se resuelve a favor de don Juan de Dios Romero, el día 20 de enero de 1844, en el precio total de mil reales de vellón, a censo reservativo y renta del tres por ciento anual. Este señor cede inmediatamente estos derechos a favor de don José Campisano, con lo que la cofradía se hace con todo el terreno, aunque ya no existiera la ermita en dicho lugar. Once años más tarde, el 23 de febrero de 1855, don José Campisano reclama al Ayuntamiento el otorgamiento de la escritura de propiedad.

A pesar de haber transcurrido más de siglo y medio desde la última fecha conocida de funcionamiento de la cofradía de la Virgen de la Cabeza en Cabra, la devoción a esta imagen se ha mantenido con el paso de los tiempos y son bastantes los fieles egabrenses que cada año peregrinan a la sierra de Andújar en el día grande de su fiesta. En estos días estamos asistiendo a la refundación de la hermandad y cofradía de la Virgen de la Cabeza de Cabra. El proyecto es bueno y la juventud de los miembros de la Comisión Gestora que gestiona la aprobación de sus nuevos Estatutos son una garantía de su viabilidad y futuro.


Cofradía de Cabra
Canal Romero

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