ARTÍCULO: "Con la Morenita, siempre"

Los días previos y sábado hicieron con unas inclemencias del tiempo revueltas e inquietantes, muy húmedas, que para muchos se cayera el espíritu romero que busca la luz primaveral que rompe el lienzo del cielo, se desconectara ese resorte que todos los años les impele a desplazarse a ese imán de la religiosidad efusiva y festiva, que es el Cabezo, en el corazón mismo del parque natural Sierra de Andújar. Sin embargo, cientos de miles de romeros, sí que creían que merecía la pena el esfuerzo de atreverse a superar las lluvias, las bajas temperaturas que rodean estos días el Santuario de la Morenita, los terrenos encharcados donde es difícil la acampada y, claro, el no poder festejar como se suele hacer la Romería de la Virgen de la Cabeza, que guarda un apartado muy importante al cante, al baile, a la bebida y a la comida, compartidos junto a un intercambio de experiencias y vivencias en esta aglomeración secular de pueblos y culturas, de diferentes modos de entender la espiritualidad, de estamentos sociales permeabilizados, en pos de la unción en torno a la imagen sacra y mariana, tan serrana. 

Hoy todo el mundo aguarda que el cielo se abra y deje que la Morenita navegue sobre sus andas por ese océano, que se vuelve infinito, de corazones enfervorizados que aguardan para que se cumpla el rito, el símbolo que tiene un marchamo de primitividad esencial en cuanto al sentido religioso. El obispo de la diócesis, Ramón del Hoyo, va a entregarle a la Reina de Sierra Morena una joya que significa la clausura del Año Jubilar que concluyó con 2010. Su manto rojo va a deslumbrar sobre el fondo de nubes que el cielo ha traído este año. Todos, los que están en el Cabezo, y los cientos de miles de almas que se distribuyen por tantos y tantos sitios y que hoy de algún modo están contemplando ese corazón hiperactivo que palpita al unísono con la Virgen de la Cabeza, y, aguardan que la gracia humanizada se derrame, que cielo y tierra se unan en unos instantes infinitos, que la conmoción inunde los espíritus, cuando las andas de la Virgen rocen las entrañas romeras y esos dos trinitarios, Antonio Torres y Rafael Márquez, hagan que niños, objetos y prendas vuelen hasta la gracia que desprenden los flecos de su manto. Son sesenta y ocho cofradías las que van a acompañar a la patrona de la diócesis. La procofradía de Murcia estará por primera vez, igualmente las Cofradías de Palma del Río, Cabra y Bujalance vuelven al cerro tras épocas en que ya se cortó la relación. Hoy van a ser más perceptibles los hondos sonidos que mayo despliega entre las solanas y umbrías del corazón de la serranía, esa sierra de Andújar que tornea en la geografía una fragua para el espíritu de esencias y filigranas, una sierra que parece que Dios ya consagró en sus primeros trazos creadores para ser un santuario natural, un sagrario para la espiritualidad humana que había de acoger un rotundo manifiesto de encuentro definitorio con la salvación. En estas atalayas de la sierra, Ella, la Morenita, a través de su romería, un año más, quiere salir de su templo y entre sus romeros, mecida y abrazada, contar a los cuatros vientos el milagro de la vida, el gran misterio de la fe y la trascendencia. Ya suena ese peculiar redoblar de tambores, ya los cohetes escriben su pregón en el cielo.

Culminan en este domingo de mayo un cúmulo de actos, cultos, ritos y actividades, ya de las cofradías, ya de grupos romeros, ya desde la Basílica-Santuario, ya desde tantos templos que se abren al culto de la Virgen de la Cabeza, ya desde tantas particulares devociones en torno a la Virgen de la Cabeza que ahora entre los riscos de la Sierra de Andújar va a ser un sueño de enormidad. Andalucía entera y todas las geografías, traen ya a la serranía iliturgitana los paisajes con los que aprendieron a venerar a María y todos se confunden entre jaras y madroños, cúpulas y artesonados, catedrales, ermitas humildes, lugares de arenas finas ,y, roquedales, ciudades y aldeas océanos y mares.

Alfredo Ybarra
CANAL ROMERO

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