ARTÍCULO: "Los Padres Trinitarios en el Santuario de la Virgen de la Cabeza"

Los lazos de la Historia han unido para siempre a la Santísima Virgen de la Cabeza con la Orden Trinitaria. El Beato Reformador, Juan Bautista de la Concepción, en 1599, y el mártir Trinitario de Andujar, Beato Marcos Criado (1522-1569), llegaron al heroísmo de la santidad por la protección de la Virgen de la Cabeza en la visita a este venerado Santuario. Miguel de Cervantes Saavedra, rescatado de las mazmorras de Argel por el Padre Juan Gil, Trinitario, escribió dulces sonetos en honor de Nuestra Señora de la Cabeza, y en su última obra, “Los trabajos de Persiles y Segismundo”, dice ser “devoción tan antigua como la más de España”, tan extendida “que en todo lo descubierto de la tierra se celebra, tan esclarecida que las pasadas fi estas no le han hecho ni le pueden hacer ventaja”. En la actualidad se calcula que asisten a la romería, el último domingo de abril, más de cien mil personas de toda España.

Los Padres Trinitarios se hicieron cargo del Santuario el 7 de abril de 1930 y han escrito una de las páginas más brillantes de su historia en España, ofreciendo su sangre por la fidelidad a la Santísima Virgen, en las calles de Andújar y en Mancha Real, los Siervos de Dios Padres Prudencio de la Cruz, Segundo de Santa Teresa y Juan de Jesús y María, anticipándose de este modo al heroísmo de un puñado de españoles, a las órdenes del glorioso capitán de la Guardia Civil Don Santiago Cortés, asediados por los enemigos de España durante nueve largos y crueles meses, desde el 17 de agosto de 1936 hasta el 1 de mayo de 1937.

La actividad de la Orden en el bendito cerro de la Virgen de la Cabeza y en Andujar, así en el apostolado mariano como en atender a los pobres y peregrinos, fue rubricada por la sangre de estos Mártires Trinitarios, amén de ser citada por oradores y artistas del renombre de Don Federico García Sanchíz, que en el Odeón de Buenos Aires hizo una apología de los Padres Trinitarios del Santuario de la Virgen de la Cabeza, que eran, a la sazón, José María de Jesús, Superior; los Siervos de Dios Padres Prudencio de la Cruz, Segundo de Santa Teresa, el Padre Fernando de la Resurrección y el Hermano Coadjutor Luciano de San Miguel. Hoy la espiritualidad de Andújar se centra principalmente en la Virgen de la Cabeza, famosa en todo el mundo hispano y cuyas “vislumbres, que veía centellear el pastor de Colomera (Granada) en las noches calurosas del mes de agosto de 1227, no se han apagado, siguen luciendo y con mayor fuerza todavía. El tañido de la campana, que rompía el silencio nocturno como transmisora de un mensaje celeste, continúa resonando. El brazo paralítico del pastor, restituido a movimiento, no deja de alzarse también a través del tiempo para poner rúbrica en el prodigio a la verdad de la Aparición. El Santuario, erguido como fortaleza de fe sobre la base roqueña del Cerro del Cabezo, del mismo modo que salta sobre los siglos, triunfa igualmente de las persecuciones y adversidades y renace de sus propias ruinas, porque la voluntad de la Madre de Dios, que quiso que se le diera allí culto permanente, está muy por encima de los designios limitados de los perseguidores del nombre de Cristo”.

Colabora: Comunidad PP.TT.
Canal Romero.

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