lunes, 8 de abril de 2013

ARTÍCULO DE REFLEXIÓN: "Que los mercaderes se alejen de mí"


Jesús, el  Apóstol de los pobres, llego al templo, a la casa de su Padre, y dentro de el, encontró a vendedores de palomas, cambistas, trileros, que con su codicia, su usura, manchaban el lugar santo, el recinto sagrado, solo dedicado a la oración, al culto a Dios. Pocos latigazos recibieron de nuestro Señor, debieron ser más aun,  pocos fueron los desperfectos en sus tenderetes, debieron quedar arrasados.

Lo peor del ser humano sale cuando el asqueroso dinero esta por medio, familias rotas por herencias, amistades que saltan por los aires por unas cuantas monedas, dinero, dinero, dinero…..quizás el mejor disfraz del ángel caído. Los mercaderes rodean el lugar Santo, donde una noche de Agosto la Virgen quiso aparecerse, en aquel entonces, solo las ovejas del rebaño rodeaban a la Señora, hoy un ejercito de mercaderes ávidos de llenar sus bolsas la cercan, le quitan su espacio vital, manchan el lugar sagrado, llenan con su pestilente olor a codicia, lo que debería ser un perfume de cera quemada, de jaras y romero.

La Romería de los pobres, que suben por la insufrible carretera a  ver a la Morenita, a depositar a sus plantas sus penas y alegrías, se ha convertido en el “negocio” de algunos, lo pobres, si quieren ver a su Reina Morena, tienen que llenar su exigua bolsa para ir pagando impuestos y tasas, tributos y soldadas, para llenar el bolsillo de aquellos que nunca lo ven lleno, que no se cansan de expropiar lo que los demás ganan con su esfuerzo y sudor. Si quieren destruir la Romería, lo están haciendo estupendamente, están consiguiendo su objetivo, quizás lo que tenemos que pedir los sufridos devotos de la Morenita, es que Cristo, su Hijo, coja de nuevo el látigo, y lo rompa sobre las espaldas de los usureros, cambistas y mercaderes,  que utilizan a su Madre como excusa para llenar sus pestilentes bolsas.


Zacarías Jiménez Jiménez
CANAL ROMERO