PREGÓN: Romería 2015 en Canal Romero

Canal Romero decidió contar con Alba González Díaz para pregonar e invitar a todos los devotos que nos leen desde cualquier lugar del mundo a venir a nuestra centenaria Romería, y así, aprender de ella devociones sin fin que lleva encima a pesar de su temprana edad, pues, desde la cuna ya era romera, peregrina y cofrade. Para ello, contamos con la presentación de la pregonera de manos de otro gran artista y devoto de la Virgen de la Cabeza como es  el compositor y cantante de sevillanas, Pedro José López.




PRESENTACIÓN DE LA PREGONERA

Alba González Díaz nació un 11 de marzo de 1991. Realizó sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio de La Salle, pasando posteriormente a las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia (SAFA) para realizar los estudios de Bachillerato en la rama de ciencias de la Salud y dada su gran afición por los animales, sus estudios universitarios se decantaron por ahí y se graduó en Biología por la Universidad de Jaén.
           
            Cofrade de la Real e Ilustre Cofradía Matriz de la Stma. Virgen de la Cabeza desde el año 1995. Y peñista, de Rincón del Arte y de los Peregrinos desde que nació.

           Entró a formar parte del grupo de Jóvenes Cofrades en el año 2000 y del Coro de la Cofradía que se formó aproximadamente 2 años después.

            Ha sido Abanderada desde el año 2003-2004 y Fiscal desde el año 2008 (tanto como fiscal de tramo, de enlace, fiscal de andas, fiscal de gobierno).

           
Forma  parte del grupo Abril desde su formación en el año 2008 y con el cual ha grabado los discos de “Eterna primavera” en al año 2008 y “Cien años Coronada” en el año 2009.  Con el Coro de la Cofradía ha participado en la grabación del disco “Aroma” en el año 2008 y “Camino de mi hermandad” en el año 2013. En el año 2011 colaboró junto con las niñas del grupo Abril en el disco de Álvaro Martín "Mayo abrileño". Este año 2015 ha participado en el nuevo Pedro J. López “Apuntes de Romería” donde se ha notado una madurez en su forma de cantar conseguida por su esfuerzo y dedicación durante su corta pero intensa vida en su faceta musical.
            
 Vocal de juventud de la Peña Romera Rincón del Arte, organizando diversas actividades para los más pequeños  y en diversas  actividades muy diferenciadas para los más jóvenes de su “rincón”.
            En 2014 escribió un artículo para el boletín de la Cofradía de la Virgen de la Cabeza de La Carolina con motivo de su X aniversario.

            Representó al Coro de la Cofradía, recogiendo el premio que el diario Jaén dio a los jóvenes colectivos pertenecientes a la Cofradía, en octubre de 2014.

            Romera del año en varias ocasiones con diversos colectivos,
Coro de la Cofradía, Peña Romera Rincón del arte, Abanderados y Cofradía Matriz.

Pero dejando atrás las presentaciones formales a las que todos nos debemos y que son necesarias hacer, quiero romper este protocolo para decir que vais a leer a Alba en estado puro. Sus inquietudes y anhelos, en mayor parte heredadas de su padre José María que en gloria esté junto a Ella, serán compartidos con todos nosotros a través de estas líneas sin tener ni un ápice de duda de que está en su verbo y corazón Nuestra Sra. de la Cabeza. Ella es su referente fervoroso y su pasión compartida, consecuencia de ese amor incondicional que derrama hacia su Virgen y hacia su Cofradía de Andújar. La Cofradía Matriz que tanto ama y defiende.
            ¿Y cantando?, eso es “pa” verla señores. El torrente de voz pura y esos quiebros de garganta hacen que de su pecho nazcan verdaderas oraciones a Nuestra Madre. No hay toná que se le resista, no hay copla que se le olvide. Una enciclopedia de cantares que va aumentando su contenido con el paso de los años. Y letrista…que algunas sevillanas ha escrito y hay una que a mí me me tiene “encandilao” y que prometí musitar y lo haré… para esta romería le prometo que la cantaremos en el camino. Y así dice la primera de las cuatro estrofas que es un preludio a lo que viene a contarnos después:

“Busco a mi gente de Andújar,
¿dónde la puedo encontrar?
En un vuelo de sombreros
junto a el Guión echa a andar
al son de las campanillas…
esto si que es hermandad.
Soniquete de estadales
y de lágrimas “saltás”
viendo a su Virgen Morena
por veredas caminar.


Por veredas caminar
tanta fe y tanto arte
hoy no lo tiene cualquiera
yo hice un camino con ellos
y aquí estaré hasta que muera.”
           
Y así queda lo dicho… más de Andújar que la Torre San Miguel, más de su Cofradía que la medalla y  mejor persona no se puede ser. Y así es Alba brindando al Cielo con sus cantes y plegarias. Aquella niña que había que apartar para poder llevar a bandera, aquella niña que canturreaba un poquillo, aquella niña hoy es una mujer que es pregonera y así lo vais a ver.
Tuya la palabra amiga Alba, campanilla que susurra palabras de fe morena.

Tu amigo que te quiere Pedro J. López



PREGÓN DE LA ROMERÍA 2015 EN CANAL ROMERO
Alba González Díaz



  Despertar y asomarte al balcón, para contemplar esa primera nube en el cielo bordada por un cohete abrileño.
     Escuchar un tamborilero en la lejanía, que poco a poco se va acercando por la querencia a una ermita impaciente por volver a verlo pregonar a sus puertas.
     En el cabecero de la cama, rebuscar entre millones de estadales un atisbo de azul matriz y blanco plasmado en un cordón ya viejo impregnado de la esencia del camino viejo, y por el cual han pasado miles de vivencias únicas para cada uno de nosotros.
     Salir a la calle queriéndonos guiar por un sonido de una “Morenita” lejana, un “Aires de Romería” proveniente de Maestro Amador, que se pierde entre las calles bañándolas poco a poco de esa melodía tan conciliadora.
     Asomar entre una esquina tras otra, de la mano de un padre impaciente, buscando ese revuelo de colores, esos paños benditos que proclamarán que el momento junto a nuestra madre, el más importante para sus cofrades está cerca.
      Hasta que por fin, a lo lejos, ya se ven. Portadas por sus abanderados como si tuvieran vida propia, esas banderas de la Cofradía Matriz, y hasta parece que sus colores son más fuertes en este mes de abril, donde todo se convierte en un sueño hecho realidad.
      Aquí es donde comienza todo. Este es el principio de todo cofrade. Aquel día donde se reparte el primer estadal. Aquel día donde la felicidad nos invade. El comienzo de nuestra romería.
     
     Este es el resumen de mis inicios, de una romería vista desde los ojos de una niña. Aquellos recuerdos que nunca se me olvidan y que hacen del mes de abril algo tan especial.
     Siempre he podido moverme entre paños de banderas, agarrada de la mano de mi padre, y poco a poco aprendiendo a beber de las muchas enseñanzas que me ha podido dejar. Su dedicación, ahora se ha convertido en la mía, y creedme cuando os digo, que no cambiaría nada del mundo por cada minuto que paso al lado de mi cofradía, al lado de nuestra Madre.
     Cada domingo de banderas, ha sido distinto del anterior y poco a poco el sentimiento por nuestra Morenita va creciendo sin llegar a tener límite. Cada detalle por pequeño que sea, hace que se te nublen los ojos, viendo la fe que desprende la gente cuando las banderas pasan por su lado. Desde el niño con una carita de ilusión y su medalla azul y blanca colgada por primera vez de su cuello todavía tan pulcra y limpia como su alma tan jovencita, hasta la abuela que saca fuerzas para asomarse al balcón y besar los corbatines de las banderas, dándote las gracias y mirándote como si le hubieras comprado un palacio. Estas son las cosas que te llenan de verdad, y que te animan a seguir luchando por engrandecer a nuestra madre día tras día, año tras año.
     Poder repartir cantares de romería junto al coro de la cofradía al paso de las banderas, nos llena de júbilo, de alegría, y la sonrisa se apodera de nuestra cara sin darnos ni cuenta, viendo cómo hemos crecido, cómo poco a poco hemos conseguido que un domingo de banderas no sea una mera rutina, sino un día maravilloso, donde el sol ilumina cada uno de los rincones de nuestra Andújar, y donde las banderas van dando pinceladas a las calles con sus colores, al igual que la primavera que nos trae esos primeros azahares que emblanquecen los naranjos y finalmente a un pueblo entero.
     Nuestros cetros, adornados de flores por esos fiscales incansables, pasean de la mano de un hermano mayor que proclama tu romería, al grito de Viva la Virgen de la Cabeza, y han llegado a los rincones más escondidos para impregnarse de fe, y a la vez, llevar la fe a aquellos que la han perdido en algún momento de sus vidas. Algunas veces me gustaría que pudieran hablarnos para contarnos qué les han dicho cuando los han besado, y qué han sentido rodeados de gente que desprende ese amor tan incondicional hacia nuestra Madre, la Virgen de la Cabeza.
     
     Dicen que mayo es el mes de las flores. Yo personalmente me quedo con el mes de abril. En concreto con el jueves de romería, donde esos ramos y ramilletes, inundan las calles de Andújar para ser llevados hasta Ella. Donde las andas pisan la calle por primera vez en el año andando entre su gente, y pasando por lugares donde se te encoge en corazón como es la residencia San Juan de Dios, donde ves a los abuelitos sentados en sus sillas con las flores entre sus manos, llorando y aplaudiendo tremendamente emocionados.
     Es un honor poder llevarle flores a la Virgen, pero también es un honor poder estar trabajando y colocando con mimo cada uno de esos ramos que te han entregado para ella. Es algo emocionante. Y los niños…. Esos niños tan pequeños, algunos con meses, cuyos padres te regalan su confianza ofreciéndolos a tus brazos para acercarlos hasta la Morenita. Para que ella los guarde y los proteja siempre bajo su manto. Son detalles, que te llenan el alma y te encogen el corazón.

     La cofradía Matriz como madre que es, acoge a cada uno de sus cofrades, y por supuesto a sus cofradías filiales. El viernes de romería es su día, el día en el que se presentan ante un pueblo entero, Andújar, y ante su cofradía Matriz. Son momentos de reencuentro, donde vuelves a abrazarte con personas que conociste esos sábados o domingos de procesiones, en la fiesta grande cada uno de “los pueblos” como cariñosamente los llamamos, y con las que tienes esa complicidad sin apenas conocerte, todo por un amor en común que nos une, y por un fin común. Ella.

     Y sin apenas haber podido conciliar el sueño, amanece un sábado de romería donde nos espera un camino viejo bañado de ilusiones, sueños y esperanzas. En este día, se nos antoja que los cohetes suenan más fuerte, y que no puede haber día más bello que el que ha amanecido.
     Ya con las gargantas algo roncas, rezas cantando la misa de romeros con el cuello adornado de estadales, y el cordón azul y blanco del que cuelgan esas rocallas de plata benditas ya envejecidas por el tiempo y adornando su imagen.
     Y de repente unas campanillas, en concreto doce, vuelven a sonar por fin portadas por un cofrade que las agita con júbilo, llamando a la Cofradía Matriz a su camino viejo, y gritando entre tintineos tan inconfundibles de ese guion de camino que ha llegado el día, el día en el que nos encontraremos con Ella, con nuestra Madre la Virgen de la Cabeza. Doce campanillas que nos guían, y que son seña de identidad de nuestra Cofradía Matriz, seña de cada uno de nosotros. Campanillas que nos recuerdan y que nos dejarán esas memorias de hermandad, memorias de innumerables caminos, vividas a lo largo de los años y por los siglos de los siglos.
     Desde la ermita hasta el Santuario, cada pará’ del camino nos llama para que cantemos a su vera. La jara, el tomillo y el romero, piden ser partícipes de este camino viejo posándose en cada uno de nuestros sombreros y medallas en forma de ramilletes.
     San Ginés, como pareciendo cobrar vida propia nos pide una plegaria, una salve que será la primera del camino, rezada por tus cofrades compartiendo corazones y donde poco a poco nos vamos sintiendo cada vez más cerca de nuestra Morena.
     El sol reluce como nunca, apretando con fuerza para adornar los caminos, y los romeros buscamos una nube o cualquier chaparro que nos sirva de cobijo, mientras nos refrescamos entre amigos y buena gente y así poder descansar cuando llegamos al lugar nuevo. Alguna siestecilla que otra invade a más de uno, y nos rendimos al sueño hasta que llega la hora de partir con el atardecer.
     Los caracolillos, con tantas vivencias labradas en esas rocas centenarias por pisadas de caballos, mulos y peregrinos nos llevan por pasajes recónditos hasta lugares como el pino de las tres patas o la pará’ del cante, bautizada así por un grupo de cofrades donde se han vivido momentos de hermandad que no se pueden explicar con palabras. Donde una sevillana se engancha con otra y donde el sentimiento de Matriz se consolida tanto para algunas personas hasta tal punto que será difícil de borrarlo de sus memorias y sus corazones. Donde queremos detener el tiempo para que siempre fuera abril, y sin poderlo remediar poco a poco se nos va escapando de entre las manos. Donde todo cobra sentido, donde comienza la puerta del cielo.
    
     La puerta del cielo, sus ojos. Su mirada. Nunca se puede olvidar cómo te mira una Madre que te quiere y que está orgullosa de sus hijos.
     Impaciente, y cubiertos por una noche estrellada, la Cofradía Matriz sube por las calzadas. Nos fallan las fuerzas pero la fe es más grande que todo eso, y no nos pesan las banderas, no nos pesan los pies, no nos duelen las gargantas, sino todo lo contrario, puede ser un camino largo y tortuoso, pero siempre tenemos fuerzas para llegar y encontrarnos con Ella, que nos está esperando.
     Comiditos de polvo de los pies a la cabeza y con las gargantas ya totalmente rotas del camino, ya cansadas y casi sin fuerza, una guitarra entona un “Por los siglos de los siglos” un “Andújar y su morena” y tu pueblo te canta, te llora, te da las gracias, por poder compartir otro momento más de hermandad a tu lado, por habernos ayudado a seguir adelante, por infinitas cosas…. En definitiva, Andújar te da las gracias por poder estar a tu lado un año más.
     Esta noche, es la noche en la que tu divino hijo corretea feliz entre tu manto, ese manto formado por las estrellas del firmamento, agitándolas y encendiendo cada una de ellas como promesas que quedan en cada una de las velas que arrojamos al fuego en esa gran candela bendita el sábado por la noche. Como cada vela que se enciende en la noche del rosario en la plaza, cuando todo está en silencio, y tus cofradías te rezan. Una noche en la que es imposible concebir el sueño, sabiendo que al día siguiente saldrás entre tus hijos.
    
     Y verte entre Andújar. Verte caminar entre tus cofrades, ver cómo vas derramando ese amor tan grande que nos tienes. Ver cómo ese niño tan lindo e inocente que tienes entre los brazos nos bendice con su mirada. Verte…. Aquí es donde culmina todo. Esta es la puerta del cielo.
     Como Reina que eres, entre petaladas y bañadita de oro te mecen, siempre preciosa con cualquier color que te cubra, sea rojo, azul o verde. Tu hijo queriendo que los niños se acerquen a él para jugar, y a ti para cubrirte de besos inocentes. Paseando entre carretas, entre tintineos de campanas de barro azules y blancas, entre tu gente de Andújar, tu coro, tu hermandad, tu casa de cofradías. Y es donde el tiempo parece detenerse. Donde cada alma se fusiona contigo, y te llevas un pedacito de nosotros contigo. Donde nos das fuerza, donde todo nos sobra menos esa luz tan pura que desprenden tus ojos, una mirada tierna llena de amor sin igual. Donde nos das esperanza…. Esperanza que camina.

     Caminas hasta llegar de a tu altar donde todo acaba, y de nuevo comienza la cuenta atrás. Trescientos sesenta cinco días para volver a verte de nuevo en la calle. La tarde del domingo no es la misma, la vuelta del lunes no es la misma y en definitiva, nada es lo mismo. Llegó el momento de la despedida y  en apenas un suspiro tu romería ha culminado. Ha llegado la hora.

     ¿Pero qué sería del lunes sin una gran despedida? ¿Qué seríamos sin la esperanza de volver a verte el año que viene caminando entre tu pueblo? ¿Sin las fuerzas que nos has dado para seguir haciendo hermandad?
    
Hermandad, que se hace cuando la cofradía Matriz llega y Andújar está impaciente por recibirla. Hermandad, con cofrades que disfrutan y se unen cuando a pie en la puerta de la ermita, su coro está esperando para cantar una última copla y así despedir esta romería. Hermandad que nos llena, cuando las doce campanillas vuelven a tintinear, esta vez anunciando que comienza la cuenta atrás para una nueva romería. La cuenta atrás para seguir engrandeciéndote y seguir trabajando, siempre unidos. Sentimiento de hermandad que nació de nuestros mayores, aquellos que en su día nos dejaron para irse a tu vera, y que nos enseñaron a quererte y a honrarte. Hermandad para hacer que tu Andújar, tu cofradía Matriz y cada uno de tus hijos sigamos el ejemplo tuyo y de tu divino hijo. Hermandad colmada de valentía que nos otorgas para ser buenos cofrades. Hermandad donde no hay nadie que nos detenga. Tu hermandad, donde vuelves a bordar con letras de oro y en cada uno de nuestros corazones cofrades la palabra Matriz. Donde nos haces volver a creer. Donde le encontramos el sentido a todo. Donde nos demuestras que donde hay fe, todo es posible. Donde te echamos de menos, pero te sentimos tan cerca como nunca. Momentos de hermandad donde vuelves a encender la llama de la esperanza en nuestros corazones….
    Hermandad, donde finalmente nos llenas, nos acercas a tí y nos reconcilias, y, como madre buena que eres, vuelves a hacernos tus hijos una vez más.

Viva la Virgen de la Cabeza

Viva su Cofradía Matriz

Vivan sus cofrades

Viva el pueblo de Andújar

Con cariño para mi ángel y mi guía y siempre tu eterno presidente. Mi papá.



Presenta a la pregonera: Pedro José López
Pregonera: Alba González Díaz
CANAL ROMERO

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