martes, 22 de marzo de 2016

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCXXIII). Domingo de Ramos en la Pasión del Señor.


Empezamos hoy la celebración acompañando a Jesús con ramos y palmas en su entrada triunfal en Jerusalén, aclamando a Cristo como Rey. Seguramente que en esos momentos de entusiasmo y de alegría probablemente nadie piense qué clase de Rey es Jesús. Pero la respuesta la encontraremos en la Eucaristía, sobre todo en la lectura de la Pasión, en la que vemos el desenlace de los acontecimientos que siguieron a esa entrada triunfal en Jerusalén. Es verdad que todo lo que pasó durante esos días desconcertó, y de qué manera, a los discípulos… Pero luego se les abrieron los ojos, igual que se nos tienen que abrir a nosotros, y se dieron cuenta de cual es la verdadera realeza de Jesús. Y es que Jesús es un Rey cuyo trono en este mundo es una cruz. Jesús es un Rey cuya corona es de espinas. Jesús es un Rey cuya suprema grandeza es la humildad. Jesús es un Rey cuyo poder es amar y servir, y no dominar; y su muerte en la cruz es la expresión de a lo que llega el amor de Dios por nosotros, ya que Dios nos ha amado tanto en Cristo que Jesús muere en la cruz para que nosotros tengamos vida.
Por eso que hoy y siempre se nos invita a tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo, quien, como nos dice san Pablo hoy, no hizo alarde de su categoría de Dios, sino que se despojó de su rango, tomó la condición de esclavo, y se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Y eso de tener los mismos sentimientos que Jesús… ¿sabéis en qué consiste?, pues en seguir sus pasos. Y el camino que tenemos que seguir no es otro que el de acogernos a su amor misericordioso y  mostrar su amor y misericordia con todos.

Vamos a pedirle a la Virgen que estos días santos sean para nosotros y para todos los cristianos unos días de gracia en los que renovemos nuestra vida cristiana creciendo en el amor y la misericordia; un tiempo de gracia que nos empuje a seguir a Cristo con fidelidad y a proclamarlo, con nuestras palabras y con nuestras obras, como nuestro Dios y Señor.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.