viernes, 8 de abril de 2016

Reflexiones de la Palabra (CCXXVIII). Domingo III de Pascua


Como el texto del evangelio de hoy es largo, pues me toca recortar a mi , porque entre lo que nos diga directamente Dios por medio de su Palabra y lo que pueda decir este pobre cura… pues media un abismo.
Simplemente deciros, con las lecturas de hoy en la mano, que Jesús resucitado sigue saliendo hoy al encuentro de su Iglesia como vemos que salió al encuentro de sus discípulos en el lago. Y sale a su encuentro para fortalecerla, para llenarla de valentía ante tantas dificultades y rechazos como se encuentra; sale a su encuentro para recordarnos a todos el mandato misionero que tenemos de echar una y otra vez las redes, para que todas las personas del mundo puedan sentir la misericordia del Padre y así alcanzar la salvación que Él nos ha ganado con su misterio pascual. Y es que Jesús cuenta con nosotros para que demos testimonio de su resurrección con valentía, como vemos que hacían los apóstoles. Eso sí, una cosa tenemos que tener clara, y es que sólo cuando sigamos de verdad la voz de Cristo Resucitado la pesca será abundante, porque el éxito de nuestra misión no depende del esfuerzo y pasión que pongamos, ni siquiera de muchos medios, programas, objetivos, etc… sino que depende de la presencia y de la gracia de Dios.

Pidámosle, pues, a la Virgen María, que vivamos siempre en la presencia de Dios, escuchando su palabra y participando de los sacramentos, porque sólo así, sólo así, todos los esfuerzos y proyectos producirán sus frutos.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.