viernes, 13 de mayo de 2016

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCXXX). Domingo de Pentecostés


Con la celebración de la solemnidad de Pentecostés culminamos el tiempo pascual recordando el día en el que Cristo resucitado envió al Espíritu Santo sobre los apóstoles para que lleven a todos los hombres el mensaje de la salvación y el perdón de los pecados, y los apóstoles, movidos por la fuerza del Espíritu, comenzaron a predicar el Evangelio, hablando de las maravillas de Dios en diversas lenguas, dando así comienzo al tiempo de la Iglesia.
Pues bien: ese mismo Espíritu que estuvo presente en la predicación de Cristo y que fue el alma y el impulso de la Iglesia en sus comienzos sigue actuando hoy en cada uno de sus miembros, animando las tareas misioneras y apostólicas. Por eso que Pentecostés no es un hecho del pasado, sino que es algo muy actual, y ello nos tiene que mover a todos y a cada uno de nosotros a escuchar con atención la palabra de Dios para descubrir lo que el Espíritu Santo pide hoy a la Iglesia y a cada uno de los cristianos.
Y es que todos los que estamos aquí hemos recibido el Espíritu Santo. Lo hemos recibido en el Bautismo, en la Confirmación. Lo recibimos también cada vez que acudimos con humildad al sacramento de la reconciliación, a recibir la misericordia de Dios. Y el Espíritu Santo está presente en nosotros para iluminarnos con su luz y la sabiduría que necesitamos para reconocer a Jesucristo como nuestro Salvador. Y es que, como dice San Pablo, nadie puede confesar que Jesús es el Señor si no es bajo la influencia del Espíritu Santo. Por eso que a lo largo de la celebración de hoy pedimos constantemente que Dios Padre y Jesús resucitado nos envíen el Espíritu Santo.

Y permitidme una observación, con la que termino, y es que, como nos ha dicho la primera lectura, los discípulos estaban reunidos con María, la Madre de Jesús. Pidámosle, pues, a la Virgen María, que siempre está presente en el caminar de la Iglesia, que el Espíritu Santo nos ilumine y fortalezca para que, como los apóstoles, seamos testigos de Cristo con nuestras palabras y con nuestras obras en medio del mundo.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.