sábado, 20 de agosto de 2016

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCXXXIX). Domingo XXI del Tiempo Ordinario


Permitidme que comience hoy haciéndoos una pregunta: ¿Simplemente con venir a Misa y comulgar es suficiente para entrar en el Reino de Dios?¿Lo es? La palabra de Dios nos dice hoy con toda rotundidad que no. ¿Qué hay que venir y comulgar? Sí. Pero no es suficiente. Hay que hacer más cosas.
Y es  que, como nos dice hoy Jesús, el simple hecho de conocerle, de haber comido y bebido con Él y haber escuchado su palabra no es suficiente para entrar en el cielo. Si pensamos que con venir a Misa y comulgar basta, pues a lo mejor nos tenemos que oír de boca del Señor: “no os conozco… no sé quienes sois… alejaos de mí”.
Por tanto, para ser de verdad cristianos, además de venir a Misa y de comulgar, tenemos que vivir en gracia, llevar una vida de fe, de obras de caridad y de misericordia. Y es que Jesucristo no nos reconocerá a los cristianos por una partida de Bautismo, ni porque nos vea en la iglesia por cumplir; sino que nos reconocerá por el amor con que hayamos vivido, por haber cumplido sus mandamientos, todos sus mandamientos, por haber sido capaces de pedirle perdón cuando nos los hayamos saltado, por las buenas obras realizadas en gracia, por la vida según el evangelio que hayamos llevado….
Y esto, pues es complicado. Entrar por la puerta estrecha es muy complicado, porque eso exige renunciar a muchas cosas e ir contracorriente con el mundo y que, no pocas veces, se rían de uno, le tachen de carcamal, retrógrado, e incluso le persigan y le hagan la vida imposible. Por eso que, además de venir a Misa, tenemos que poner en práctica lo que aquí se escucha y se celebra.

Vamos a pedirle, pues, a la Virgen María, que no salgamos de la iglesia igual que hemos entrado. Que salgamos con el corazón empapado en la Palabra de Dios que escuchamos y que la comunión que recibimos fortalezca nuestras manos débiles, robustezca nuestras rodillas vacilantes y nos ayude a caminar por una senda llana, dándonos de verdad fuerza para ser buenos cristianos en medio del mundo. Porque si al árbol se le conoce por los frutos que da si es bueno o malo…., a los cristianos… también.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.