viernes, 9 de septiembre de 2016

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCXLI). Domingo XXIII del Tiempo Ordinario


Jesús nos enseña hoy que toda persona sensata debe saber acomodar al fin que persigue los medios que ha de emplear. Así, quien quiere ser su discípulo ha de saber renunciar a todo, porque quien quiere seguir a Cristo tiene que estar dispuesto a tomar su cruz. Pero esa decisión debe ser deliberada, supone una voluntad seria y reflexiva. Pues bien, para saber tomarla esa decisión, a la que, por cierto, todos estamos llamados, la primera lectura nos invita a escudriñar las intenciones de Dios sobre nosotros. De este modo, podremos organizar nuestra vida de manera que correspondamos a esas intenciones.
Resultado de imagen de XXIII ordinario CY es que, como siempre os digo, ser discípulo de Jesús no es fácil, puesto que nos exige renunciar a varias cosas, como familia, amigos, a nosotros mismos…. Y ciertamente, pues lo que nos propone Jesús no resulta de lo más atractivo de predicar en un mundo tan indiferente hacia las cosas de la fe. Pero en ese riesgo y en esa aventura consiste el mejor negocio que podemos hacer en nuestra vida, ya que si decimos que somos cristianos, no podemos pretender un cristianismo “a la carta”, al gusto de cada uno; no; sino que el plan de Cristo tenemos que aceptarlo entero, con las renuncias que conlleve.
Y a este respecto, pues hay que dejar claro que Jesús no nos está invitando a odiar ni a despreciar a la familia, ni a suicidarse, cuando dice que tenemos que renunciar incluso a nosotros mismos. Lo que nos está diciendo es que hay que saber distinguir entre los valores realmente importantes y absolutos en la vida, y los menos importantes, los relativos, y actuar en consecuencia, sabiendo renunciar a los secundarios para conseguir los principales.

Vamos a pedirle, pues, a la Virgen María, a quien felicitaremos en su cumpleaños durante esta semana, que nos ayude, para que, cogiendo fuerzas con la escucha de la Palabra de Dios y con la Eucaristía, llevemos a todos el mensaje del Evangelio sin capitular ni rendirnos ante un mundo hostil que puede parecer más fuerte que nosotros.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.