martes, 11 de octubre de 2016

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCXLVI). Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario


La palabra Eucaristía, significa "acción de gracias". Y esto es lo más importante que hacemos cada domingo cuando nos reunimos en la iglesia en torno a la mesa del Señor: dar gracias a Dios por todos sus dones, y de un modo especial por el mayor de todos ellos, que es que nos ha dado a su Hijo Jesucristo, resucitado de entre los muertos, como Salvador.
Y a eso nos invitan las lecturas que escuchamos hoy en Misa de un modo especial: a dar gracias a Dios. Nos muestran como el corazón de Dios es universal, y que quiere la salvación para todos, sobre todo el evangelio, que nos presenta a un Jesucristo que, con misericordia infinita, divina, cura a diez leprosos y que como Maestro nos enseña a ser agradecidos por los beneficios que cada día recibimos de Dios.
¿Pero sabemos ser agradecidos? Seguramente que todos conocemos el refrán que dice que “de desagradecidos, el mundo está lleno”. El problema es que muchas veces somos nosotros, los que nos podemos considerar buenos cristianos, los que nos portamos como aquellos nueve leprosos curados por Jesús y que no dicen ni pío. Es decir, que corremos el riesgo de ser los que menos sabemos agradecer los favores de Dios y encima, aún nos atrevemos a esgrimir derechos ante Él. Y eso no es así, no es así, pero de ninguna de las maneras; porque un verdadero creyente se tiene que situar ante Dios no  esgrimiendo derechos, sino con confianza y humilde gratitud, sabiendo admirar los detalles  del amor con que Dios nos rodea, y sabiendo reconocer las cosas buenas de todos los que nos rodean, sean o no sean cristianos; ya que los cristianos podemos caer en la tentación de creernos “los buenos”, pero puede ser que seamos superados en valores humanos y  cristianos por esos jóvenes a los que miramos con suspicacia, o esas personas sin  demasiada cultura pero con un gran corazón.
Dice el Quijote: "De gente bien nacida es agradecer los beneficios que recibe, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud". Pues que Santa María, a la que esta semana contemplaremos sobre su bendito Pilar, nos ayude a ser agradecidos al Señor por todos los regalos que nos hace día tras día


Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.