domingo, 20 de noviembre de 2016

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLIV). Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo


Resultado de imagen de jesus crucificado buen ladronHoy celebramos el último domingo del año litúrgico, con el que, además, ponemos fin a este tiempo de gracia y de bendición que ha sido el Año Jubilar de la Misericordia, durante el cual se nos ha brindado una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Ha sido un tiempo en el que todos hemos sido llamados a acercarnos de una forma mucho más decidida a las entrañas de misericordia de un Dios que es Padre.
Y ponemos el broche final a este Año con la mirada puesta en aquel que es nuestra gran esperanza, nuestro principio y el fin hacia el cual nos encaminamos, y que no es otro que Cristo crucificado, Señor de todo y de todos. Fijaos que digo que tenemos la mirada puesta en Cristo crucificado, no en Cristo Rey. Y es que el trono de Jesucristo es la cruz. Porque es en la cruz donde se muestra la verdadera realeza y el poder de Jesucristo, que ofrece en ella su vida como rescate por nuestra salvación. Y fijaos en una cosa…. Y es que las únicas palabras que se han escrito sobre Jesús en vida han sido las del letrero de la cruz. Y esas palabras son muy cortas, muy breves… Pero muy claras y explícitas: JESÚS NAZARENO, REY DE LOS JUDÍOS.
Pero la realidad es que aunque el triunfo de Jesucristo y de su realeza son “ya” una realidad, “todavía no” se han realizado del todo. Sigue habiendo guerras, egoísmo, injusticias, lucha de clases…. El afán de dominio, la prepotencia, la explotación de los débiles, y tantas lacras sociales y morales son demasiado evidentes en cualquier parte del mundo y en todos los estamentos de la sociedad. Y por qué no decirlo, también dentro de la Iglesia hay enfrentamientos entre los que nos llamamos cristianos, y se comete el pecado del escándalo, de la cobardía, del carrerismo, de la doble vida…
Pero a pesar de todo, no podemos caer en el pesimismo ni cruzarnos de brazos, ya que la realeza de Cristo no llama a todos a tomarnos mucho más en serio nuestra vida cristiana. A trabajar por un mundo mejor, un mundo en el que se haga realidad el Reino de Dios: el reino de la verdad y de la vida, el reino de la justicia, del amor y de la paz…

Vamos a pedirle a la Virgen María, Reina y Madre de Misericordia, que nos ayude a todos, para que a través del amor, el servicio y la alegría, irradiemos a los que nos rodean la esperanza en el reino glorioso prometido por Jesús, porque Cristo es el único que tiene una respuesta clara para los grandes enigmas de la humanidad.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.