viernes, 16 de diciembre de 2016

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLIX). Domingo IV de Adviento


Todo apunta ya a la Navidad. La llegada de Jesús, el Mesías está ya a la vuelta de la esquina. El gran acontecimiento de la historia, anunciado desde siglos, está a punto de tener lugar, como nos recuerda la primera lectura: “Mirad, la Virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pone por nombre Enmanuel, Dios-con-nosotros”. Y el evangelio nos muestra como esta profecía se cumple en Jesús y en su Madre, la Virgen María.
Imagen relacionadaY es que con Jesús, la salvación llega a la humanidad; Dios mismo viene a habitar entre nosotros. Y para ello pidió la colaboración de la Virgen María. Pero al contar con la Virgen María, también contó con san José, quien es el protagonista del evangelio de hoy, a quien la palabra de Dios nos presenta como un hombre justo, es decir, alguien fiel a la ley de Dios y dispuesto a cumplir su voluntad. Si os fijáis, san José, en el evangelio que acabamos de escuchar, se deja llevar por la mera racionalidad y por el pragmatismo en el momento de enterarse de la noticia de que María está embarazada. No sabemos la cara que pondría, pero tengamos por seguro que no sería una sonrisa ni empezaría a decir que qué bien y que bonito todo... Más bien al contrario. De hecho fue necesaria una revelación de Dios, como vemos en el evangelio, para que san José no saliera corriendo y dejase a la Virgen María plantada. Pero al final, san José se fió de Dios, tuvo la audacia de creer, se arriesgó y tiró para adelante confiando en Dios. El Papa Benedicto XVI definió muy bien a san José diciendo de que en él se perfila el hombre nuevo, que mira con fe y valentía al futuro, que no sigue su propio proyecto, sino que se confía totalmente a la infinita misericordia de Aquel que realiza las profecías y abre el tiempo de la salvación. Por eso que hoy, cuando ya todo suena a Navidad, haremos muy bien en poner los ojos en san José, sobre todo cuando miremos a los belenes, pues él, mejor que nadie, nos puede ayudar a cambiar muchas veces de actitud y a confiar plenamente en Dios, aunque no entendamos lo que nos pide en cada momento. Porque… digamos la verdad… a los hombres y mujeres de hoy día la fe, pues les cuesta, y les puede costar un poco-bastante creer en el misterio de la Encarnación, en que el Hijo de Dios se haya hecho hombre y haya puesto su morada entre nosotros. Pues por eso para nosotros, acudir a san José será algo fundamental.

Pues pidámosle hoy a san José que nos ayude a preparar más sinceramente la venida del Hijo de Dios hecho hombre a nuestras vidas, y que celebraremos dentro de pocos días, en la Navidad.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.