lunes, 5 de diciembre de 2016

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLVI). Domingo II de Adviento


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Vamos avanzando en tiempo de Adviento, y hoy la liturgia nos invita a salir animosos al encuentro del Señor que viene y, mientras nos invita a estar alerta para esperar al Señor que viene para salvar y cambiar la realidad de las cosas, nos lanza un grito, una llamada: “Preparad el camino del Señor. Allanad sus senderos”.
Y para preparar bien el camino del Señor nos pueden venir muy bien también a nosotros en este tiempo de Adviento los consejos que el Apóstol san Pablo daba a los primeros cristianos,  pues para saber reconocer los rasgos que identifican la llegada del Señor, tenemos que tener una verdadera actitud de conversión, que es lo que vemos que Juan Bautista pedía a las gentes de Palestina, y que también hoy nos pide a nosotros el Señor. Pero no se nos pide sólo conversión, sino que también se nos pide que recobremos la confianza en el Dios y Señor de la vida y de la historia; y que mantengamos viva la esperanza y la certeza de que el Señor Jesús vendrá; a recuperar la ilusión. Por qué... dejadme que os lo pregunte.. ¿Tenemos ilusión?... ¿Tenemos ilusión por cambiar el mundo? Yo pienso que no. Que somos bastante derrotistas y que, cuando se nos presenta cualquier dificultad, nos acobardamos y nos rendimos en seguida, desertando de nuestra tarea de cristianos de cambiar el mundo y dándonos por vencidos pensando que la evangelización es ya una cuestión perdida. Sin embargo, todos, pero todos, sin excepción; también vosotros, estamos llamados a cooperar con Dios en la tarea de transformar este mundo en el que vivimos, anunciando la alegría del Evangelio. Y que nadie piense que eso no es para él, que es muy poca cosa y muy torpe, no…, porque Dios se vale de lo que es pequeño e insignificante para mostrar su fuerza.
Vamos a pedirle, pues, a la Virgen María, a la que esta semana vamos a venerar en su Inmaculada Concepción, a que nos alcance ilusión para esforzarnos en estar cada día más cerca de Jesús y de trabajar para que también lo estén todos aquellos que nos rodean. Que Ella nos ayude a convertir nuestro corazón para ser capaces de acoger esta gracia y este regalo del Dios con nosotros.


Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.