domingo, 25 de diciembre de 2016

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLX). Solemnidad de la Natividad del Señor


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Dice San Agustín en sus escritos que Dios, al enviarnos a su Hijo Jesucristo, nos escribe como una carta de ternura, que, si la acogemos en nuestro interior, recreará nuestro corazón para poder ser testigos de las maravillas de su amor. Y es que, en medio de un horizonte de dolor, se anuncia hoy un rayo de luz y de esperanza a un pueblo que yace en total oscuridad, porque celebrar la Navidad es celebrar el nacimiento de Jesús, el Salvador de toda la humanidad. Navidad quiere decir que nuestro Dios no es un Dios lejano, sino que está muy, pero que muy cerca de nosotros, y que se ha encarnado en Jesús, haciéndose uno de nosotros, y acercándose de esta manera a la humanidad, para estar con nosotros y vivir como uno de nosotros.
Y todo esto… ¿Para qué? Pues para darnos a conocer a Dios. Para hacernos hijos de Dios.  Por eso que nuestra actitud ante este misterio debe ser la misma que los pastores en Belén: adorar a Dios, alabarle porque ha hecho maravillas, acogerlo y recibirlo con fe auténtica, porque, como nos dice san Juan en el comienzo de su evangelio, “a cuantos le recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre”.
¿¡Cómo nos debe de querer Dios a la humanidad para que el Hijo Eterno se haya encarnado y se haya hecho uno de nosotros!? Pues que el Verbo se haga carne y acampe entre nosotros quiere decir que Dios le importamos mucho, pero que muy mucho.
Ojalá que supiéramos nosotros corresponder a ese amor de Dios queriéndonos los unos a los otros, haciendo que fuera Navidad todo el año. Haciendo que ese espíritu navideño de fraternidad y de paz fuera una constantes… Ojalá callaran las armas todo el año para no volver a sonar más. Y es que la gloria de Dios se hace más evidente cuando entre nosotros hay paz, en la familia, en el trabajo o en la escuela, entre los vecinos, entre los países, en el mundo entero. Trabajar por la paz es hacer Navidad.

Vamos a pedirle a Santa María y a San José, que nos dejen acunar hoy un ratico al Niño Jesús… porque esta noche, un Niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.