domingo, 1 de enero de 2017

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLXI). Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.


Hoy, ocho días después de celebrar el Nacimiento de Jesús en Belén, y al comenzar un nuevo año, volvemos nuestra mirada hacia su Madre, la Virgen María, a la que veneramos hoy como Madre de Dios, y le manifestamos nuestro agradecimiento por haber dicho que “sí” a la voluntad de Dios, que le pidió que fuera la Madre de su Hijo, pues gracias a ese “sí”, cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer.
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Por eso, hoy, uno de enero, cuando nos deseamos mutuamente un feliz año nuevo, nos ponemos en manos de la Virgen María. Y al ponernos en sus manos, ponemos también en ellas todos nuestros deseos y esperanzas para el año que comienza; pidiéndole que nos alcance la bendición de Dios a lo largo de todo este año y de un modo especial, le pedimos hoy la bendición de la paz: Paz entre todos los pueblos del mundo, de manera que sea posible el fin de las guerras, del terrorismo, de todo tipo de violencia y de injusticia… Paz en las familias, entre los esposos, con nuestros vecinos, con nuestros compañeros de trabajo… Paz en nosotros mismos, que tantas y tantas veces andamos agobiados y preocupados por los problemas de la vida, que no son pocos… Paz en la misma Iglesia, que anda un poco revuelta, para que todos estemos unidos al Papa Francisco…

Pues que a lo largo de este año la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, sea nuestra guía en el camino de la paz, la estrella que nos guíe en la oscuridad, y nuestro paño de lágrimas, de manera que en Ella encontremos siempre el amor entrañable y la comprensión de una Madre.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.