miércoles, 4 de enero de 2017

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLXII). Solemnidad de la Epifanía del Señor.


Resultado de imagen de epifania A lo largo de las fiestas de Navidad contemplamos, junto a la Virgen María y San José, al Niño Jesús recién nacido, y vemos como los pastores, personas humildes y marginales que representan al pueblo sencillo de Israel, son los primeros que reciben la buena noticia de su nacimiento.
Pero hoy el Evangelio pone en escena a unos personajes especiales, a unos magos, unos sabios que proceden de Oriente, y que representan a todos los pueblos de la tierra que, desde el paganismo y por medio de caminos que sólo Dios sabe utilizar, han llegado al conocimiento de Dios y lo han sabido reconocer en ese Niño Jesús recién nacido; lo cual, pues no deja de ser una paradoja, ya que los que lo tenían que reconocer, que eran los sumos sacerdotes, los escribas y toda Jerusalén, no lo hacen, a pesar de que conocían las Escrituras, y no dan un solo paso para encontrarse con Él, cosa que sí que hacen los magos de Oriente, que dejaron su tierra, sus libros, y se pusieron en camino, buscando a ese Niño. Y, como el que busca, acaba encontrando, ellos encontraron al Niño Jesús, lo adoraron y le ofrecieron sus dones, que simbolizan la realeza del recién nacido.
Y es que la fiesta de la Epifanía nos muestra como la salvación de Dios se abre a todos los pueblos de la tierra. Y así lo muestra el profeta Isaías en la primera lectura con un lenguaje muy poético, describiendo un mundo, una sociedad en tinieblas, y anunciando la alegría de la salvación, la vuelta de los desterrados, una salvación universal… ¿Qué es lo que pasa pues? Pues que el misterio que estuvo oculto durante siglos se ha manifestado en Cristo Jesús, y ese misterio consiste en que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo, y partícipes de la misma promesa en Jesucristo.
Pidámosle, pues, a la Virgen María y a San José que, como los magos de Oriente, también nosotros sepamos reconocer en Jesucristo al Salvador de todos los pueblos, y seamos, de este modo, testigos de la verdad ante todos nuestros hermanos.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.