viernes, 24 de marzo de 2017

ENTREVISTA: José Luis Ojeda Navío

Entrevista a: JOSÉ LUIS OJEDA NAVÍO
Restauración de la talla-imagen de la Virgen de la Cabeza
Entrevista realizada por Gaspar Parras Jiménez y Juan Antonio Rodríguez Ortega para Canal Romero y Andújar Peregrina, el 26 de marzo de 2017

¿Qué le supone personalmente restaurar la talla que representa a la Virgen de la Cabeza? ¿Qué ha sentido en esos instantes frente a Ella?

José Luis Ojeda durante una restauración
Es un gran honor, tanto como profesional de la restauración, como iliturgitano el poder intervenir una obra de arte con tanta devoción. No niego que aunque siempre prima la profesionalidad y hay que concentrarse profundamente en la intervención, es muy emocionante y he revivido algunos de los momentos más emotivos de mi vida tras la importante restauración que le realicé en el año 92-93. Muchas sensaciones, muchos recuerdos de aquellos años, de personas que ya no están por una u otra causa y a los que siempre tengo presentes, de todo lo que significó para mi carrera profesional y personal.


Viendo el amor y devoción que sienten los cristianos por la “Morenita”. ¿Se considera “cirujano” o artista?

En cualquier restauración de obras de arte, siempre debe primar la obra, su antigüedad y su autoría. Nunca debemos ser “artistas” y querer dejar alguna huella o sello personal en las obras de arte. Jamás modificar nada que no realizase su verdadero autor. Es por ello que debemos ceñirnos estrictamente a atajar los factores de deterioro y realizar tareas de conservación y restauración con el máximo respeto. Por eso creo que es muy importante el reconocer la figura del restaurador de obras de arte como la persona que puede realizar estas labores tan delicadas. Creo que otro tipo de gremios como, escultores, imagineros, pintores, etc., por mucha calidad profesional que tengan, si no poseen la titulación o los conocimientos específicos de conservación y restauración de obras de arte, deben ceñirse a la creación en sus obras.

Ya que has empleado el término “cirujano”, con un símil en medicina, jamás se nos pasaría por la cabeza que un dermatólogo nos operara del corazón o que nos graduara la vista. Todos son médicos, pero cada uno cumple la función para la que se ha formado. Así se evitarían restauraciones polémicas en las que obras se transforman, repolicroman, retallan, a gusto del artista o de los responsables. Creo que la obra de arte está por encima de todas las cosas y nadie está capacitado para transformarlas.


Estado de la Virgen y el Niño tras su restauración
¿Cómo se esperaba el estado de la sagrada imagen de la Virgen?

La verdad, es que aunque me esperaba daños, no podía imaginar que los mismos fueran tan acusados. Con respecto al estado de conservación de la imagen, en general era bueno en lo que respecta a que no se encontraron grietas o desencolados significativos, la policromía y estofados presentaban un buen nivel de adherencia y el barniz se había comportado perfectamente, sin oscurecimientos ni alteraciones. Creo que la calidad de los materiales empleados en la primera intervención, han sido claves para su correcta conservación en los 25 años que han transcurrido desde la primera restauración. Mi sorpresa ha sido el ver como la cara se encontraba con multitud de roces y pérdidas de policromía por el roce del rostrillo. Es la parte más delicada de la Virgen, y es la que se debería tener un cuidado excepcional y no permitir estos daños.

Con respecto a otros daños devocionales, es mucha la acumulación de grasa de personas que la han tocado, formando una gruesa capa, al mismo tiempo que esas zonas se iban desgastando con las consiguientes pérdidas de capa pictórica. También me han sorprendido zonas con restos de pintalabios. Aunque no de debe besar directamente a la imagen, creo que menos si la persona que lo hace tiene maquillaje o los labios pintados. Todas esas sustancias, independientemente de manchar la obra y aportarle grasas, poseen sustancias químicas que pueden dañar la policromía. Luego, algunos daños habituales como daños por alfileres en el proceso de vestido, algún daño puntual…etc.


¿Cómo describiría la primera restauración llevada a cabo en 1992?

Uno de los momentos más emocionantes de mi trayectoria profesional. He realizado muchísimas intervenciones en obras de arte de mucha relevancia, tanto artística, como histórica y devocional, pero enfrentarme en esos momentos a una imagen con la responsabilidad tan enorme que conllevaba, fue un gran reto del cual me siento muy orgulloso. En aquella intervención, el estado de conservación de la imagen era muy malo, con cantidad de faltas de policromía, otras a punto de desprenderse, mucha suciedad, nudos resinosos y elementos metálicos que utilizó el autor y que estaban dañando la obra. En fin, una intervención muy compleja, pero con la ventaja de que nunca había sido restaurada anteriormente por lo que no tenía retoques, modificaciones u otro tipo de operaciones realizadas en esa época de forma habitual.

Desde aquí, volver a agradecer a todas las personas que en aquel momento confiaron en mí para la intervención, como el Superior del Santuario en aquel momento el Padre Jesús Herrera y el Hermano Mayor de la Cofradía Francisco Expósito Mena. Fueron unas personas muy importantes en mi vida, ya que esa confianza demostró que no hay que ir fuera para encontrar profesionales que puedan hacer esa labor. Es muy importante el confiar en lo nuestro.


Roces en la barbilla por el rostrillo
¿Cuántos profesionales han participado en la restauración y cuántas horas diarias se han empleado?

Hemos formado un equipo de tres profesionales de la restauración. El tiempo era muy breve, ya que la imagen debía estar el menor tiempo posible fuera de su camarín, pero la restauración requería de bastante trabajo. Agradezco a Encarni Gómez y Olga Cano, el poder haber contado con ellas para esta importantísima restauración. Son dos excelentes restauradoras con experiencia y mucha calidad en sus manos. De otra forma, esto hubiera sido mucho más largo. Ha sido casi dedicación exclusiva durante estos días a la restauración de la obra. No solo las de trabajo físico, sino las de investigación, planteamientos, criterios, etc.


¿Con qué medios profesionales se han contado para realizar el trabajo?

Con todos lo que han hecho falta. Desde la analítica hasta el último detalle de la restauración. Tenía la ventaja de haber podido restaurar la obra en aquella primera ocasión, por lo que ya se le realizaron analítica de la policromía, estudios bajo luz ultravioleta, infrarrojos, estratigrafías, etc. Ya tenía el conocimiento total de la obra, de como reaccionaba la policromía a la limpieza, del dorado. En fin, que se han evitado muchas cosas que afortunadamente se estudiaron en la restauración del 92-93. También han intervenido profesionales en lo concerniente a la adaptación de las coronas al armazón por parte de los talleres Camello y de los elementos de orfebrería por parte de Miguel Martínez.

Agradecer a la Comunidad Trinitaria y en especial al Padre Domingo Conesa, su colaboración así como a los Hermanos Mayores José Antonio y Mercedes el estar ahí para cualquier cosa que pudieran colaborar. Excelentes personas que cuidan y aman a la Virgen de la Cabeza. Un placer y un honor el haber podido contar con ellos en esta intervención.


Imaginamos que una cosa es restaurar en taller o laboratorio y otra hacerlo en el mismo Santuario. ¿De qué manera influye esto?

Estado inicial de los pies de la Morenita
Es muy diferente. La verdad que en el taller todo es más fácil. Están todos los materiales a mano, la luz controlada para trabajar, disponibilidad cercana de cualquier cosa. Siempre que se pueda, las obras deben ser restauradas en el mismo. De todas formas, estamos acostumbrados también a desplazarnos, ya que muchas veces, la obra no permite el traslado a taller, como es el caso de retablos, piedra, etc. De hecho, acabamos de regresar de una restauración de dos retablos barrocos de gran calidad en Cabra del Santo Cristo, y ha habido allí un taller permanente con todos los materiales y herramientas necesarias.


¿Cuál sería la mejor forma de conservar adecuadamente la talla imagen de la Reina de Sierra Morena?

Hay que diferenciar los diferentes momentos por los que la imagen pasa. Cuando se encuentra en su camarín colocada, momentos en los que hay que controlar que las condiciones climáticas sean las adecuadas. En los momentos del cambio de manto o elementos como rostrillo o coronas, hay que tener mucho cuidado en la manipulación, en evitar daños por alfileres o roces que puedan causar daños evitables y que no son los habituales por el paso del tiempo. Es un momento muy delicado, y el que lo realice debe estar totalmente formado y capacitado para hacerlo. Unos guantes de algodón en esos momentos, también permitirían el no tocar directamente a la obra.

Cuando la imagen es accesible a los fieles, habría que tener especial cuidado en evitar el contacto directo con la obra. La misma es muy delicada y cualquier roce puede significar un arañazo o pérdida de policromía. Evitar besarla, y por supuesto obviar el uso de pintalabios o cosméticos. En cuanto a los traslados o procesión, es muy importante el vigilar la climatología y evitar los cambios bruscos de temperatura y humedad. No hay que olvidar que los materiales constitutivos de las obras son muy susceptibles de alteraciones con estos factores.


Estado final del niño
¿Cuál es tu principio más importante cuando estás restaurando a la Virgen de la Cabeza?

Tal y como he comentado en muchas ocasiones, el respeto total a la obra y su autor. El ceñirse a la restauración y no modificar nada que el mismo no realizara. Existen unos principios básicos que siempre se deben mantener, criterios aceptados y consensuados internacionalmente que se deben cumplir. Aparte de estos criterios, la profesionalidad, el uso de materiales de la mayor calidad, el colaborar con otros profesionales para que sea un trabajo multidisciplinar y sobre todo el realizar muchas pruebas y analíticas previas que hagan de la intervención una operación segura sin riesgos para la obra.


Está claro que en la conservación, entre otras cosas, tememos el tiempo como meteorología. Pero, José Luis Ojeda Navío como restaurador, ¿teme al tiempo o se siente cómodo ante el “cronómetro”?

No hay cosa peor en cualquier intervención que los plazos. Los tratamientos y los materiales requieren de un tiempo. Todo tiene que quedar perfecto y lo más importante es la obra. Creo que cuando se aborda una intervención en una obra de arte, los tratamientos son muy delicados y complejos, y cualquier prisa, tan solo puede repercutir negativamente en la misma. Reconozco que hay obras que no pueden estar mucho tiempo alejadas del culto, pero hay que comprender que eso es necesario, que es por el bien de la imagen y que se realizan cada mucho tiempo.


Estado inicial en el que se encontraba la mano derecha
Si prevenir es curar… ¿qué forma piensa que es la mejor para conservar la talla de la Virgen de la Cabeza?

La imagen, colocada en su camarín, se encuentra tan sólo expuesta a cambios de temperatura y humedad, los cuales, son significativos por el entorno del Santuario y por la falta de un equipo de climatización que controlara estos factores. Habría que tener un cuidado muy especial en cualquiera de los momentos en los que la imagen es manipulada para el cambio de manto y sobre todo de coronas y rostrillo. En esos casos, hay que intentar realizar estas tareas con el mayor cuidado posible, ya que un mal movimiento puede significar un arañazo o roce en la parte más delicada de la Virgen como es la cara. Asimismo, procurar no realizar actos que puedan perjudicar a la obra, tales como besos, roces, acercarle objetos que puedan dañarla, etc.


¿Algo que comentar a todos los devotos que siguen Canal Romero en cuanto a la devoción a la “Morenita” y a su restauración?

Una de las actuaciones de restauración del artista andujareño
En primer lugar, el decirles que hemos puesto toda nuestra profesionalidad y cariño en la restauración, que somos conscientes de la repercusión que tiene y de lo que la Virgen de la Cabeza significa para los cientos de miles de devotos. Inculcarles que toda la devoción hacia la Virgen de la Cabeza, tiene su culmen en esta imagen, que deben cuidarla, y que la devoción no debe incluir actos que puedan perjudicarla. También a los responsables de la obra, el que siempre cuenten con profesionales para cualquier duda que se pueda plantear. Siempre es mucho mejor prevenir que curar, y en los casos en los que se plantee alguna cuestión relacionada con la conservación de la obra (traslados, condiciones ambientales, manipulación, etc.), nada mejor que buscar el consejo de un profesional de la conservación y restauración.

Me gustaría, al igual que hice en aquella restauración del año 92, el agradecer de nuevo a todas las personas que han confiado en mi para la restauración dela Imagen. En concreto al Superior del Santuario el Padre Domingo Conesa, al Obispado de Jaén por la aprobación del proyecto presentado y a los Hermanos Mayores de la Cofradía Matriz, Mercedes y José Antonio, por su cariño, devoción y confianza en esta delicada labor. También a las personas que han colaborado en esta intervención, a Encarni y Olga, por trabajar hombro con hombro hasta la finalización de la restauración.


Texto y preguntas: Gaspar Parras Jiménez y Juan Antonio Rodríguez Ortega
Fotografías de restauraciones: José Luis Ojeda y Comunidad Trinitaria
Realizada digitalmente el 26 de marzo de 2017
CANAL ROMERO