REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLXXV). Domingo V de Cuaresma


En el Evangelio de hoy, cuando estamos ya cercanos a la Semana Santa, escuchamos el relato de la resurrección de Lázaro, que es un anticipo de la Resurrección de Jesucristo, pudiendo observar en el texto todo un proceso catequético, similar al que hemos visto en los domingos anteriores, en los que hemos visto a Cristo como agua viva o como luz del mundo; una forma pedagógica que tiene la liturgia en este tiempo de Cuaresma para irnos introduciendo y prepararnos a celebrar gozosamente el Misterio Pascual de Cristo. Y es que si hemos aceptado el don de Dios, como veíamos hace dos semanas que hizo la samaritana, y nos hemos dejado iluminar por Él, como vimos el domingo pasado que hizo el ciego de nacimiento, veremos que las consecuencia principal que se derivan de la adhesión firme a la persona de Jesús es la Vida con mayúsculas, la vida eterna, pues como afirma hoy Jesús en el Evangelio, Él es la resurrección y la Vida.
Resultado de imagen de resurreccion lazaroAhora bien, la condición indispensable para vivir plenamente es la profesión de fe en Jesús. ¿Creemos en el resucitado, en el que tiene la capacidad y el poder de darnos vida? ¿Lo creemos? Porque habitualmente tendemos a conformarnos con esta vida, pero Dios tiene preparada para nosotros una vida infinitamente mejor.  Y esa vida es la que nos trae Jesús, una vida llena del Espíritu. Y ese mismo Espíritu que hacía vivo y para siempre a Jesús es el Espíritu que el Padre nos regala.
Mirad, la Cuaresma es un camino de purificación para sumergirnos en las aguas del Bautismo, en las que morimos al pecado y renacemos a una vida nueva; pero el mismo tiempo es también un camino de fe que desemboca en la confesión de fe en Dios Padre misericordioso, en Dios Hijo Redentor y en Dios Espíritu Santo que da la vida.

Que la Virgen María nos ayude a todos para que vayamos preparando nuestros corazones para realizar conscientemente esta confesión de fe en la noche Santa de Pascua, en la que reafirmaremos nuestra adhesión a Cristo, proclamándolo como el Señor de nuestras vidas.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.

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