REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLXXIX). Domingo de Resurrección


Si la Semana Santa terminase el Viernes Santo carecería de interés, porque celebraríamos la muerte de un hombre famoso, de un gran profeta de Dios, de un gran bienhechor de los hombres… Pero todo se habría acabado en la cruz y en el sepulcro en el que le pusieron sus familiares y amigos, y allí habría quedado encerrada toda su vida y admiración.
Pero mira por donde… hubo un hecho crucial. Y es que como vemos en la primera lectura, Jesús no solamente pasó por el mundo haciendo el bien, sino que Dios le resucitó de entre los muertos. Porque si Cristo no hubiera resucitado, nuestra fe no tendría sentido, como dice san Pablo. Algunos pensaban, frotándose las manos, que se habían quitado de en medio a Jesús y lo habían borrado del mapa al dejarle enterrado. Pero se equivocaron. Se equivocaron totalmente, porque Jesús es el Hijo de Dios vivo.
Resultado de imagen de domingo de resurreccionPor eso celebramos con gozo la fiesta de Pascua; porque la Pascua es el fundamento de nuestra fe, la base de nuestra esperanza y la fuerza de nuestro amor cristiano. Una fe, una esperanza y un amor que no podemos guardarnos para nosotros, sino que tenemos que transmitir a los demás, pues la resurrección de Jesucristo tiene que ser, como para Pedro, el aliciente para volver nuestras vidas a la misión que Jesús nos encomienda y a la que frecuentemente somos infieles o incluso negamos. Tenemos que dar testimonio de la resurrección de Jesús en el mundo cada uno en nuestro sitio, como laicos, sacerdotes o consagrados; en la enseñanza, la catequesis, con lo pobres, en el trabajo, con los amigos…, haciendo así realidad el Reino de Dios a través de la transformación del mundo.

Pidamosle a la Virgen María que seamos capaces de cooperar en esa obra de la creación y salvación que Cristo resucitado realiza cada día a través de nosotros.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.


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