REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLXXVI). Domingo de Ramos en la Pasión del Señor


Este domingo tan especial para nosotros, con el que abrimos la Semana Mayor de los cristianos, que es la Semana Santa, tiene dos momentos muy marcados, como la cara y la cruz de una moneda: por un lado la procesión, en la que acompañamos a un Cristo triunfador, reflejando ese triunfo en los ramos de olivo y las palmas que llevamos en nuestras manos; y por otro la celebración de la Eucaristía, en la que las lecturas hablan de la pasión, muerte y glorificación del Señor Jesús, y en la que vemos a Jesús apresado, sometido a torturas, sometido a la muerte, como un hombre cualquiera, como un hombre lleno de Dios que acepta la tortura y la muerte, fiel a su misión, comprometido con todos sus hermanos, a pesar de la crueldad, la ceguera, la envidia… a pesar de los pecados de todos, que se cebaron en Él.
Resultado de imagen de domingo de ramosAsí pues, hoy vemos como Jesús entra en Jerusalén como un cordero inocente, que sabe que va al matadero. Pudo escaparse, pudo desaparecer, como vemos a lo largo del evangelio que había hecho otras veces… Pero no lo hace. Y no lo hace porque es su hora, la hora de dar el todo por el todo, la hora cumbre de su entrega y de su vida.

Por eso hoy, acompañar a Cristo en la procesión implica mojarnos, implica comprometernos como cristianos, pues implica ir con Él también en la pasión y en la entrega plena a la voluntad del Padre, pues nuestros “hosannas” glorificarán a Cristo que se hizo obediente hasta la muerte y una muerte de cruz, por lo cual recibió el Nombre-sobre-todo-nombre, y nos dio a todos la salvación.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.

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