REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCLXXXIII). Solemnidad de la Ascensión del Señor


Hoy celebramos como a los cuarenta días de resucitar de entre los muertos, Jesús se apareció por última vez a  sus discípulos y ascendió al cielo. Hoy la liturgia nos invita a postrarnos ante Jesús resucitado mientras esperamos su promesa de quedarse con nosotros. 
Resultado de imagen de ascensionY es que ciertamente el Señor asciende a los cielos, pero su promesa de permanecer con nosotros es cierta. Jesucristo vive junto a Dios Padre, pero también se encuentra a nuestro lado; y es Señor del universo, con pleno poder en el cielo y en la tierra. Por eso los cristianos podemos contar siempre con su presencia oculta y misteriosa en el ejercicio de nuestra misión. Porque tenemos que tener claro que el encargo que Jesús resucitado dio a los apóstoles antes de subir al cielo va también dirigido a nosotros; y por eso tenemos que pedir a Dios lo que nos dice el apóstol san Pablo en la segunda lectura: que ilumine los ojos de nuestro corazón para que comprendamos cual es la esperanza a la que nos llama, cuál es la riqueza de la gloria que da en herencia a los santos, y cual es la extraordinaria grandeza de su poder para con los que creemos.

Vamos a pedirle a la Virgen María que sepamos vivir la presencia de Jesús resucitado a nuestro lado. Él está presente en medio de nosotros, se ha hecho presente en la proclamación de su Palabra y ahora se va a hacer presente de modo sacramental en el Pan y en el Vino de la Eucaristía. Que sepamos vivir su presencia en la Eucaristía, para poder ser así sus testigos en medio del mundo.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espirital de Canal Romero.

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