viernes, 28 de julio de 2017

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCXCI). Domingo XVII del Tiempo Ordinario

La palabra de Dios que escuchamos hoy nos orienta hacia aquellos bienes que permanecen y por los cuales merece la pena dejarlo todo. Así pues, en el evangelio, con las parábolas del tesoro escondido y de la perla oculta se nos enseña que, por conseguir el Reino de los cielos, vale la pena renunciar a todo y no anteponer nada a Jesucristo.
 
Por eso que hemos de buscar el Reino de los cielos con empeño y con determinación. Tenemos que abrirnos y dejarnos conquistar por el amor de Dios; un amor que es capaz de saciar los deseos más profundos del corazón. Los demás valores, como pueden ser la familia, la profesión, la posición social, el bienestar, la salud, etc..., encontraran su verdadero sentido en ese valor primero y fundamental que es el Reino de Dios. 
 
Y es que no puede pasarnos nada mejor que vivir en el Reino, que vivir al modo de Jesús. Comparado con esto… todo lo demás deja de tener importancia. Es, como dice san Pablo en la segunda lectura, que a los que aman a Dios todo les sirve para bien. Y también fue esa la sabiduría de Salomón, que no pidió a Dios poder y riquezas, sino un corazón dócil que distinguiera entre el bien y el mal…
 
Por otra parte, la tercera de las parábolas de hoy, la de la red, es una parábola que llama a la responsabilidad. En ella Jesús continúa insistiendo en la importancia decisiva de tomar la opción adecuada en esta vida, pues de ella dependerá nuestro destino eterno. Por eso que no nos podemos dejar engañar por la impresión de que, aquí y ahora, es igual optar por Dios o contra Él. Tengámoslo claro: no es igual vivir de espaldas a Dios que buscarlo cada día de nuestra vida y buscar cumplir su voluntad. Y nos jugamos mucho, pero mucho en ello. De hecho, nos jugamos en ello la vida eterna.
 
Vamos a pedirle, pues, a la Virgen María que nos guíe y nos ilumine en nuestra vida de cada día, para que, aprovechando todo lo antiguo y todo lo nuevo que Dios pone en cada momento a nuestro alcance, nos ayude a encontrar el camino a seguir.
 
Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.