REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCCIX). Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario


Si estamos atentos, nos daremos cuenta de que la liturgia de la Iglesia nos ayuda a vivir la fe de forma armónica y progresiva. Por eso hoy, cuando ya estamos finalizando el Año litúrgico, nos recuerda que vamos caminando por esta tierra como “siervos” a quienes el Señor les ha dejado como encargados de sus bienes. Bienes que son distintos para cada uno; porque a fin de cuentas, cada uno de nosotros somos diferentes y, por muy pecadores que podamos ser, también tenemos nuestras cualidades. Bueno; pues estas cualidades son las que tenemos que poner en práctica en nuestra vida; como la mujer fuerte de la que nos habla la primera lectura; no nos vaya a pasar como al empleado negligente y holgazán del evangelio.
Resultado de imagen de parabola de los talentosY es que, a fin de cuentas, si hemos recibido el Bautismo, somos hijos de la luz, y hemos de vivir como tales. ¿Y en qué consiste eso? Pues en vivir cada momento de la vida con el corazón despierto, y arrimando el hombro para construir el Reino de Dios, cada uno desde el lugar donde Dios nos llame, y poniendo en juego los talentos que Él nos ha dado.
¿Qué uno puede ser muy torpe, muy cortico, y muy chapucero? Bueno, pues puede que sea así. Pero lo poco que tengamos, lo tenemos que poner en práctica, y hacer que dé fruto. A lo mejor hoy es un buen momento para que miremos dentro de nosotros mismos y veamos que talentos nos ha dado Dios, qué cualidades personales tenemos. Y, personalmente, creo que nos hará bien el hacerlo; porque tanto a nivel humano como religioso, es bueno que uno se dé cuenta de las cosas buenas que tiene; que los defectos ya se encargará alguno de restregárnoslos por la cara. Pero que no tenemos que olvidar que también tenemos cosas buenas. Eh. Todos tenemos alguna cosa buena.

Vamos a pedirle, pues, a la Virgen María, que nuestra fe sea cada día más viva, para que produzcamos buen fruto y así, como nos pide el Papa Francisco en esta I Jornada Mundial de los Pobres, no amemos de palabra sino con obras. Con buenas obras.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.

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