REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCCXIII). Domingo II de Adviento


En la liturgia de la Palabra de Dios de este segundo domingo de Adviento, el profeta Isaías nos lanza un mensaje de consuelo y de esperanza, recordando nuestro deber de preparar el camino del Señor; mensaje que hace suyo Juan el Bautista, quien insiste en la necesidad de convertirse y de cambiar de vida, volviéndonos sinceramente a Dios, y aceptando a Jesucristo, que viene a salvarnos y a establecer el cielo nuevo y la tierra nueva donde habite la justicia

Pero para recibir a Jesús, tenemos que estar vigilantes, porque el día del Señor llegará como un ladrón, y procurar que Dios nos encuentre en paz con Él, inmaculados e irreprochables, como nos dice el apóstol san Pedro en la segunda lectura, no dejando que los afanes de este mundo nos impidan salir animosos al encuentro del Señor, que viene.

Por eso es importante que en este tiempo de Adviento abramos nuestras mentes y nuestros corazones Dios, que tanta paciencia tiene con nosotros, y que nos habla al corazón, y por medio de nosotros, quiere hablar a toda la humanidad para anunciarle la salvación que nos ha traído en su Hijo Jesucristo, siendo, como Juan Bautista, heraldos que dan testimonio de la esperanza cristiana con su vida.

Vamos a pedírselo a la Virgen María. Pidámosle que seamos anunciadores de la llegada de Cristo convirtiendo nuestra vida a Dios; pues anuncio y conversión harán que allanemos los senderos al Señor y preparemos su llegada a nuestro mundo.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.

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