miércoles, 7 de febrero de 2018

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCCXXV). Domingo VI del Tiempo Ordinario


En estos domingos previos a la Cuaresma vemos en la lectura del evangelio como san Marcos nos va relatando la acción de Jesús contra todo tipo de mal, a favor de los que sufren en el cuerpo y en el espíritu, como son los endemoniados, los enfermos, los pecadores... Y es que Jesús se presenta como aquel que combate y vence el mal donde sea que lo encuentre.
Hoy, por ejemplo, el evangelio nos muestra como Jesús cura a un leproso. Hemos de tener en cuenta que la lepra, en tiempos de Jesús, comportaba también una exclusión social del enfermo respecto al resto de la población, como vemos en la primera lectura que quedaba legalmente establecido. Es decir, el leproso era prácticamente un muerto en vida. Por eso que Jesús, al curarlo, no es que le devuelva la salud física, que no es poco, sino que, además, lo reintegra en la sociedad, le da vida, es decir, aquel enfermo curado volvió a ser una persona normal.
Pues bien. Nosotros tenemos que darnos cuenta hoy de una cosa, y es que, aunque nos cueste reconocerlo, somos unos leprosos. Sí; lo somos. Somos leprosos en el espíritu, en el alma, porque todos somos pecadores. Pero por muy infectados que podamos estar por el pecado, todos tenemos remedio y solución. Y ese remedio y solución es Jesucristo. Basta con que, como el leproso del evangelio, nos pongamos sinceramente en manos de Jesús, que quiere limpiarnos. Y es que Jesús, en el sacramento de la reconciliación, nos está concediendo sin cesar su misericordia. ¡Cuánta necesidad tenemos de confesarnos! El problema es que no lo queremos reconocer y no tenemos la humildad de aceptar la medicina que Jesús pone constantemente a nuestro alcance, queriéndonos engañar buscando otras medicinas que, a la hora de la verdad, no nos curan.

Vamos a pedirle, pues, a la Virgen, hoy que celebramos esa advocación mariana tan cercana a los enfermos y al mundo del sufrimiento, que es la Virgen de Lourdes, que sepamos acercarnos a Jesús, el médico de nuestras almas, para que, así, sanados en nuestro interior más profundo, toda nuestra existencia sea una alabanza agradecida a Dios.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.

LANGUAGE

VISITAS EN CANAL ROMERO

CANALROMERO.COM 2008-2018 (C) Bajo licencia Creative . Con la tecnología de Blogger.

CANAL ROMERO EN GOOGLE+