sábado, 1 de diciembre de 2018

REFLEXIONES DE LA PALABRA (CCCLXV). Domingo I de Adviento



Imagen relacionadaHoy comenzamos el tiempo de Adviento, un tiempo que nos prepara para celebrar la Navidad y con el que comenzamos el año litúrgico. Hoy vemos que el ambiente exterior de la iglesia ha cambiado: comenzamos la celebración encendiendo una vela de la corona de Adviento, que nos marca los domingos que faltan para Navidad, la decoración de la iglesia y la celebración misma es más austera, y aparece en escena el color morado, que nos recuerda el color de la noche, cuando se acerca la aurora y está a punto de amanecer
Y en este primer domingo el anuncio central del Evangelio y de las demás lecturas de hoy gira en torno a la venida del Hijo del Hombre “con gran poder y majestad” y en torno a recobrar el ánimo y levantar la cabeza, porque se acerca nuestra liberación. Eso es porque en los primeros días del Adviento, tanto en los textos bíblicos como en los litúrgicos, se acentúa la espera de la última venida del Señor; en cambio, al acercarse la Navidad, prevalecerá la memoria del acontecimiento de Belén, a para reconocer en Él la “plenitud del tiempo”. Por eso hoy leemos unas palabras de Jesús que, aun hablando con lenguaje apocalíptico de los desastres reales de muchos momentos de la historia, nos invita a no quedar atrapados por el miedo, porque, como ya os he dicho, y quiero remarcar con el Evangelio de hoy, se acerca nuestra liberación.
Y es que el tiempo de Adviento nos invita a “alzar la cabeza” en medio de las situaciones de hoy, a estar atentos, a rezar confiadamente, a trabajar motivados por el nuevo mundo que queremos, con un compromiso de fe esperanzada, reavivando la seguridad de que el Reino de Dios está en nosotros, y disponiéndonos para celebrar su venida definitiva, como aconseja el apóstol Pablo en la lectura que proclamamos hoy. Y para eso, si de verdad queremos encontrarnos con Cristo, tenemos que estar atentos a cada hombre y cada acontecimiento en los que Dios viene al encuentro del hombre.
Pues que María nos ayude para que este Adviento haga crecer en nuestro corazón el deseo de Dios, caminando con gozo nuestro camino cristiano y compartiéndolo con todos los que nos encontramos en nuestra vida de cada día.

Mn. Ramón Clavería Adiego;
Director espiritual de Canal Romero.

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